Buenas vibras forever

Sólo otra vez en la oficina, después de un día intenso y con varias emociones juntas, escucho una canción de Coldplay (Viva la vida) y a pesar de que nunca fui fan de los británicos, la canción me emociona hasta el punto de que la escucho muchas veces. Luego me pongo a revisar mis cuentas de FB y Twitter y no paro de chekar todo, comentar aquí y allá y encontrar que las vidas de los demás van a diferentes ritmos, algunos caen otros se levantan, todo viven un nuevo día. Decido armar un post para Cinencuentro después de un millón de años y recuerdo que hoy debería haber ido al Blog Day, pero el tiempo se me achicó al máximo. Mañana se casa John en la bella Caraz. estaré allá de corazón y en cuerpo presente en Villa El Salvador donde se armará una parrillada pro fondos del canal 45. En estos días estoy armando el dossier de Robles Godoy para empezar a construir el documento audiovisual que preparamos con él hace 5 años, cuando estaba vivo (lágrima por salir). Compré ayer 20 pelas en Polvos para actualizarme porque no fui al LimaFest, hay que verlas, mientras que los proyectos corren su curso y espero que nada nos detenga. En horas es la clasificación del Gran Premio de Spa. 

Y sobre todo siento muchas ganas de seguir nadando sin hundirme, de saber que después de todo es una buena vida y que las cosas no son lo que parecen, son más jodidas o más luminosas. Se hace tarde ya y mejor me voy a casa a comer una carapulcra, acariciar a mis gatos y decirle a Joca que lo quiero mucho.

Ernesto Sabato, el genio de Santos Lugares

Esta noche ha avanzado muy rápido, se supone que tenía que hacer varias cosas: responder mails, escribir un informe, buscar datos. Algo de eso hice, pero una conversación de ayer me puso en la cabeza el nombre de Ernesto Sabato y no pude substraerme a hojear ese hermoso libro de ideas otoñales del maestro: España en los diarios de mi vejez, un libro que compré en Buenos Aires en septiembre del año pasado a 10 pesos o menos, lo fui leyendo mientras tomaba unos cafés con medias lunas en Florida o Corrientes, y luego he abierto de tanto en tanto sus páginas para recoger las ideas y apuntes de Sabato, casi vencio por la edad pero fértil y lozano en la creación.

Ahora pienso en lo mucho que influyó en mí la obra del argentino, El túnel y Sobre héroes y tumbas fueron una revelación, tanto así que lo primero que hice cuando visité Buenos Aires fue ir a Parque Lezama, a buscar la banca a la sombra de la estatua de Ceres e imaginar el encuentro entre Martín y Alejandra, esa mujer preciosa y peligrosa, una musa ardiente, demasiado para el pobre Martín. Cuántas veces imaginé encontrar a una mujer así!

Después conocí poco a poco los ensayos y superé luego de varios intentos la lectura de Abbadon el exterminador, en ese camino siempre sentía que Sabato me decía algo a mi, directamente, ¿cómo podía entender la confusión, la desazón, el vacío de alma que entonces sentía?

Ahora hojeo las memorias del viejo, lo escucho recitando las primeras líneas de Sobre héroes... y pienso que el día que se vaya de este mundo lloraré su muerte como la de un padre, que es lo que en cierta forma ha sido para mi.

Una fiebre llamada Leusemia

Desde que llegué a Lima a finales de 1994, me metí de lleno en la movida suburbana que la ciudad de entonces albergaba: música, fanzines, comics, libros autoeditados, exposiciones de arte, películas y sobre todo tocadas de rock en los lugares más inverosimiles. Los que vivieron la génesis y apogeo de la gesta llamada "rock subterraneo" sabrán a que me refiero. Nada de esto fue premeditado, simplemente ocurrió y así de pronto todos los fines de semana iba trasladando mis huesos de un lado a otro a la caza de los conciertos que se daban.

Ya en Cusco en mis años post colegio había escuchado este rock subte sin saberlo, probablemente escuché muchos temas en cassettes ajados y casi inaudibles que con complicidad extrema me hacía escuchar un amigo de barrio (recuerdos tan lejanos en el tiempo que ya he olvidado el nombre del amix). De todos los temas uno daba vueltas y vueltas en mi mente: Oirán tu voz. La canción era parte de un compilado que había perdido toda referencia de autor y título, asi es que yo simplemente la llamaba Oirán tu voz, sin saber quienes perpetraban el acto.

De vuelta a la historia en Lima, sucedió que por fin me tocó ver en vivo al grupo que tanto había llenado mis orejas en Cusco, era Leusemia, el combo formado por los hermanos Valdivia (Daniel F y Kimba Vilis), los vi en una tocada organizada por Aprodeh en el Campo de Marte de Jesús María (por entonces yo vivia a media cuadra del recinto) y no solo los vi desde el llano, me tocó grabar en video la performance, fue entonces un momento mágico, algo que viví con mucha emoción.

Para no hacerla larga diré que desde entonces pasé buenos años acompañando a los leusémicos en sus presentaciones, y grabando todo con una camarita miniDV Sony, fueron buenos tiempos, de cierta irresponsabilidad y abandono. Casi todos los fines de semana salia para algún punto de Lima (e incluso fuera de la capital) para escuchar grupos que con más entusiasmo que destreza cogían los instrumentos y se entregaban a la mancha hambienta de pogo y chela barata. Puedo decir con cierto orgullo que fui camarada pleno de esos sedientos bebedores de rock maloliente y pestífero.

Tengo en mis archivos decenas de cintas con tocadas de todo tipo. Escarbando ese material hace un año me puse a jugar en el Adobe Premiere con un concierto de los buenos, uno que mostraba un cartel abundante de grupos que presentaban sus respetos a Leusemia antes de que partieran de gira por Chile, fue el 31 de octubre de 2001 en el local del Sindicato de Trabajadores de El Comercio, Av. Bertello 878 Pueblo Libre. De ese memorable día extraigo el tema "Sed de sed" básico en el cartel del grupo, a disfrutar.

<p>Leusemia - Sed de sed from luhram on Vimeo.</p>

Acabar con las cosas

Son las dos de la madrugada y tengo un verdadero egg de cosas por hacer, simpre hay un huevo de cosas por hacer. Hoy comí con mi ex y mi hijo en Miami Chicken de Risso y la pasamos bien, de PM. Saliendo me vino una nostalgia, una super nostalgia por las cosas pasadas, una huevada tener alma, igual hay que vivir nomás y esperar que a todos les vaya bien. Regresando a la oficina, luego de acompañar a mi bebe a casa, trato de avanzar con cosas pendientes y como tantas veces termino embriagado por algun blog nuevo, una cuenta de flickr, el muro de facebook, noticias frescas de algun desastre o en la wikipedia. Y sigo con la maldita tortura de un cerro de cosas por acabar y que sé que no acabaré.

Ya basta de hueveo, pasa que lei varios posts de Musa Antisocial y senti unas ganas irreprimibles de escribir también, lo que sea, aun estos inconexos balbuceos de protesta (ante nadie).

Y bue, ya estuvo, a acabar con las cosas pendientes.

Desde una habitación entre Junin y Perón

Son las 6 y 36 de la mañana, hora de Buenos Aires, afuera hace 1 grado de temperatura y aquí adentro, en una habitación del segundo piso de un hostel en Junin y Perón escribo unas lineas al tiempo que escucho Radio 10, leo mails atrasados, lleno el facebook con info fresca y básicamente me despido de los fríos aires porteños.

Tal como lo pensé ha sido un viaje revelador, pero quizás más de lo que esperaba, y también apurado, muy movido, ayer por ejemplo fue un día de locos, visitando a Raúl Perrone en Ituizangó luego volando a ver a Tetsuo Lumiere en la Biblioteca Nacional para terminar la noche viendo una película "copada" de la gente de Fomento Producciones (2 locos en Mar del Plata)

Casi todos los días me acostaba cerca de las 5 am y me despertaba pasado el mediodía, caminé bastante (como siempre) y a pesar de las ganas no llegué a conocer Santos Lugares ni Parque Chas, será para otro viaje y para otro clima. Compre muchos libros, Cds y DVDs, y comí carne en cantidades industriales. Un detalle: entre asados y matambritos leía un libro de Sabato (España en los diarios de mi vejez) lo que me abrió un poco más la vista hacia el carácter raro, medio esquizo de los bonaerenses. Buenos tipos, admirables muchos de ellos.

Siempre que vengo a Buenos Aires siento que son pocos días, me asalta la idea de quedarme unas tres semanas por lo menos, hay tanto por ver! por conocer! Confieso que me gusta mucho esta tierra, por qué será?

Tengo varios apuntes para escribir, probablemente muchos de ellos no culminen en nada, pero la intención es escribir y sacar cosas, sacar cosas, sacar cosas, like-a-some-argentinian-people. Y todo esto ocurre en un tiempo signado por el cambio, cuanto cambio! casi todos se apuran por coger el último tren. Corre que nos deja!

Tengo que pensar como encaminar, quebrar, enderezar mis rumbos, no sé que pasará en el futuro pero... vamos remando!

Cargando el peso de ser El Otro

<img src="http://farm4.static.flickr.com/3456/3885726955_ae01e808d1_o.jpg" width="500" height="297" alt="El otro" />

¿Alguna vez te han confundido con otra persona? ¿Te han dicho que eres igualito a alguien? A mi me ha pasado pocas veces, quizás un par de veces y la sensación es extraña, pues de solo pensar que hay alguien por ahi muy parecido a ti... Bueno, pero ¿qué pasaría si por un momento dejaríamos de ser nosotros mismos? Para ser alguien más, para ser Otro...

Tal como sucede en la película de Ariel Rotter, donde Julio Chávez es un tipo bonaerense pasado de los cuarenta que se va a un pueblo de provincia y juega a ser distintas personas. En la película vemos al personaje que va enlazando encuentros furtivos e identidades creadas casi sin quererlo, así nomás. Hermoso juego que se traduce en una hermosa película.

Varias veces he salido en viajes cortos por ciudades del interior del país y he salido por ahi en busca de armar alguna amistad, auparme a alguna fiesta, compartir un momento con alguien, con la sensación de no cargar con pasado alguno, con la posibilidad de ser quien quisiera, de ser un personaje distinto a mi mismo, o una versión mejorada de mi. Infelizmente nunca ha pasado, sin embargo en estos meses algo esta pasando que me ha hecho reinventarme de cierto modo, cambiar y ser otro, pero el mismo también. Es un tiempo de transición, y la película de Rotter me ha dado ciertas ideas y me ha transmitido sensaciones que quiero guardar dentro.

Caminar sin importar a donde llegaré, mirar solo por mirar, aspirar el aire como si fuera la primera vez, dormir y despertar sin saber donde estoy. Sueño tras sueño.

Vivir en los aeropuertos

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Comencé a viajar en serio a los 24 años, también fue la primera vez que pisé un avión. Desde entonces la experiencia me dejó un agradable sabor de boca, un gusto por volar, viajar, sentir nuevos aires...

He viajado muchas veces por mi país, he salido algunas veces al extranjero. El viaje más memorable fue uno que me llevó a Santiago de Chile, luego a Córdova (Argentina) y finalmente a Buenos Aires, quedé prendado de esa ciudad, de su aire decadente y moderno a la vez, de sus incontables calles y su historia retratada en cada esquina. Hace algunos meses leí el libro de Tomás Eloy Martínez, El cantor de Tango, ahi la ciudad se erige como un personaje mas, un espacio místico y mítico, muy buena la historia, muy recomendable.

He remendado recuerdos para volver al inicio, al lugar de despegue de un viaje (que es una aventura en ciernes), pienso que los aeropuertos son lugares de tránsito, pero también destinos en si mismos, llevo en la memoria más de 15 aeropuertos y en todos he sentido fuerte la exitación previa al viaje. No olvido la vez en que pasé mas de 15 horas en un aeropuerto esperando una conexión, o la vez en que perdí un vuelo en el pequeño aeropuerto de Tarapoto. Caminar, comprar, comer, observar, todo es medio mágico en un aeropuerto, no entiendo a los que detestan los aeropuertos, espero no convertirme a la larga en uno de ellos.

Y claro, recuerdo bien el lindo aeropuerto de Ezeiza (en la foto) al norte del gran Buenos Aires, cuando lo conocí fue parte de una larga despedida de la Argentina que llegué a amar, pero me dije: es solo un hastaluego y cumplí. Ahí estaré en dos semanas, descendiendo de un avión de Aerolíneas Argentinas, tomaré luego un taxi para volver a recorrer las calles de Buenos Aires. Para descender por Corrientes y ver el Obelisco. A pocas cuadras está el Hotel Regente, en Suipacha, ahi dejaré descansar mis trajinados huesos. Hasta entonces.

 

Michael Jackson, personaje timburtoniano

Conversaba hace unos días con el gran Koko Prado, sobre el impacto de la muerte de MJ y sobre como esta historia de un chico negro y su sueño americano acababa tan mal. A mi me impresionó sobre todo el poder de la consumista sociedad norteamericana -tan fiel al éxito como norma a seguir- que ejerció tal presión sobre un talentoso niño que prácticamente no pasó por las etapas normales de crecimiento. Empujado por la necesidad de triunfo se sopló la niñez en un mundo absurdo y con constantes requerimientos de logros superlativos. Todo esto llevó -creo yo- a que se desnaturalizara la existencia de MJ, llevándolo a ser un verdadero alien, un personaje que nadie conoció a ciencia cierta, en suma, un ser de fantasía y no de carne y hueso.

¿Y qué personaje de fantasía fue? Aquí se me antoja compararlo con los personajes salidos de la mente del genial Tim Burton, Jackson tuvo un poco de esos personajes y tal vez llevó incluso a sus límites la bizarría y excentricidad de las creaciones timburtonianas (sobran ejemplos de los monstruos del universo Burton). La utopía misma de reconstruirse a si mismo sólo tiene paralelo en las historias de científicos locos frankenstenianos (Frankenweenie) y por otro lado está la contsante lucha por construir y ser parte de un interminable cuento de hadas (Neverland como espejo de Big Fish)

Siguiendo con los paralelos fílmicos, pienso en ese personaje dibujado por Scorsese, el Howard Hugues de El aviador, tan excentrico y maniatico, al mismo tiempo que genial, poderoso e infeliz, visionario y demente, muchas caracteristicas antagónicas que se aplican al personaje que fue MJ.

Mientras que su mundo estuvo lleno de opulencia y riqueza, al mismo tiempo vivió en soledad e infinita tristeza, a pesar de ello tuvo el tiempo para dejar muchas semillas, lecciones de vida y un mito que lo sobrevivirá para siempre. Los que vivimos en su tiempo, los que gozamos con sus creaciones, los que vimos su ascenso y caida podemos decir que un monstruo habitó entre nosotros. Y como la sociedad convierte todo en mercancia, seguramente veremos su historia en la gran pantalla. Voto por que sea Tim Burton quien nos la cuente.

Males de invierno

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Desde que Joca nació tuvo siempre problemas de salud que nos obligaban a visitar clínicas y hospitales a cada nada, sobre todo debido al asma y otras complicaciones respiratorias. Cuando creció se fue poniendo fuerte y felizmente las visitas a las clínicas se espaciaron. Hoy Joca esta nuevamente con una crisis de asma y alguna afección respiratoria y por ello estamos Mary y yo en la clínica de especialidades medicas de San Borja.

A pesar de lo que significa visitar estos sitios, a mi no me disgustaba del todo el ambiente blanco e inocuo de las clínicas (los hospitales si son feos y enfermantes) y para suerte nuestra siempre salimos aliviados, con el tiempo Joca se va poniendo más fuerte, eso es una suerte.

Seguramente otros males nos convocarán en el futuro, pero esos males se curan de alguna manera, los otros, los de la acción estúpida del hombre sobre sus semejantes, la indiferencia, el odio, la eterna pobreza, no se curan, siempre están ahí y convivimos juntos por siglos. Jode mucho. Mmmmm creo que me fui del tema, sorry.

En medio de la niebla

Mis dias y noches con Joca, caminado por Lince entre medias luces y niebla. Una foto con la Blackberry tomada casi al azar, un instante antes él reia pero cuando se encendió el flash él se apagó ¿por qué?. Te quiero mucho hijo.

<img src="http://farm4.static.flickr.com/3611/3681533612_9a7cc96bfe.jpg" width="500" height="375" alt="Joca en la niebla de Lince" />

Foto del 25 de mayo de 2009, 4 am.