Esta noche ha avanzado muy rápido, se supone que tenía que hacer varias cosas: responder mails, escribir un informe, buscar datos. Algo de eso hice, pero una conversación de ayer me puso en la cabeza el nombre de Ernesto Sabato y no pude substraerme a hojear ese hermoso libro de ideas otoñales del maestro: España en los diarios de mi vejez, un libro que compré en Buenos Aires en septiembre del año pasado a 10 pesos o menos, lo fui leyendo mientras tomaba unos cafés con medias lunas en Florida o Corrientes, y luego he abierto de tanto en tanto sus páginas para recoger las ideas y apuntes de Sabato, casi vencio por la edad pero fértil y lozano en la creación.
Ahora pienso en lo mucho que influyó en mí la obra del argentino, El túnel y Sobre héroes y tumbas fueron una revelación, tanto así que lo primero que hice cuando visité Buenos Aires fue ir a Parque Lezama, a buscar la banca a la sombra de la estatua de Ceres e imaginar el encuentro entre Martín y Alejandra, esa mujer preciosa y peligrosa, una musa ardiente, demasiado para el pobre Martín. Cuántas veces imaginé encontrar a una mujer así!
Después conocí poco a poco los ensayos y superé luego de varios intentos la lectura de Abbadon el exterminador, en ese camino siempre sentía que Sabato me decía algo a mi, directamente, ¿cómo podía entender la confusión, la desazón, el vacío de alma que entonces sentía?
Ahora hojeo las memorias del viejo, lo escucho recitando las primeras líneas de Sobre héroes... y pienso que el día que se vaya de este mundo lloraré su muerte como la de un padre, que es lo que en cierta forma ha sido para mi.
Desde que llegué a Lima a finales de 1994, me metí de lleno en la movida suburbana que la ciudad de entonces albergaba: música, fanzines, comics, libros autoeditados, exposiciones de arte, películas y sobre todo tocadas de rock en los lugares más inverosimiles. Los que vivieron la génesis y apogeo de la gesta llamada "rock subterraneo" sabrán a que me refiero. Nada de esto fue premeditado, simplemente ocurrió y así de pronto todos los fines de semana iba trasladando mis huesos de un lado a otro a la caza de los conciertos que se daban.
Ya en Cusco en mis años post colegio había escuchado este rock subte sin saberlo, probablemente escuché muchos temas en cassettes ajados y casi inaudibles que con complicidad extrema me hacía escuchar un amigo de barrio (recuerdos tan lejanos en el tiempo que ya he olvidado el nombre del amix). De todos los temas uno daba vueltas y vueltas en mi mente: Oirán tu voz. La canción era parte de un compilado que había perdido toda referencia de autor y título, asi es que yo simplemente la llamaba Oirán tu voz, sin saber quienes perpetraban el acto.
De vuelta a la historia en Lima, sucedió que por fin me tocó ver en vivo al grupo que tanto había llenado mis orejas en Cusco, era Leusemia, el combo formado por los hermanos Valdivia (Daniel F y Kimba Vilis), los vi en una tocada organizada por Aprodeh en el Campo de Marte de Jesús María (por entonces yo vivia a media cuadra del recinto) y no solo los vi desde el llano, me tocó grabar en video la performance, fue entonces un momento mágico, algo que viví con mucha emoción.
Para no hacerla larga diré que desde entonces pasé buenos años acompañando a los leusémicos en sus presentaciones, y grabando todo con una camarita miniDV Sony, fueron buenos tiempos, de cierta irresponsabilidad y abandono. Casi todos los fines de semana salia para algún punto de Lima (e incluso fuera de la capital) para escuchar grupos que con más entusiasmo que destreza cogían los instrumentos y se entregaban a la mancha hambienta de pogo y chela barata. Puedo decir con cierto orgullo que fui camarada pleno de esos sedientos bebedores de rock maloliente y pestífero.
Tengo en mis archivos decenas de cintas con tocadas de todo tipo. Escarbando ese material hace un año me puse a jugar en el Adobe Premiere con un concierto de los buenos, uno que mostraba un cartel abundante de grupos que presentaban sus respetos a Leusemia antes de que partieran de gira por Chile, fue el 31 de octubre de 2001 en el local del Sindicato de Trabajadores de El Comercio, Av. Bertello 878 Pueblo Libre. De ese memorable día extraigo el tema "Sed de sed" básico en el cartel del grupo, a disfrutar.
<p>Leusemia - Sed de sed from luhram on Vimeo.</p>
Son las dos de la madrugada y tengo un verdadero egg de cosas por hacer, simpre hay un huevo de cosas por hacer. Hoy comí con mi ex y mi hijo en Miami Chicken de Risso y la pasamos bien, de PM. Saliendo me vino una nostalgia, una super nostalgia por las cosas pasadas, una huevada tener alma, igual hay que vivir nomás y esperar que a todos les vaya bien. Regresando a la oficina, luego de acompañar a mi bebe a casa, trato de avanzar con cosas pendientes y como tantas veces termino embriagado por algun blog nuevo, una cuenta de flickr, el muro de facebook, noticias frescas de algun desastre o en la wikipedia. Y sigo con la maldita tortura de un cerro de cosas por acabar y que sé que no acabaré.
Ya basta de hueveo, pasa que lei varios posts de Musa Antisocial y senti unas ganas irreprimibles de escribir también, lo que sea, aun estos inconexos balbuceos de protesta (ante nadie).
Y bue, ya estuvo, a acabar con las cosas pendientes.
<img src="http://farm4.static.flickr.com/3456/3885726955_ae01e808d1_o.jpg" width="500" height="297" alt="El otro" />
¿Alguna vez te han confundido con otra persona? ¿Te han dicho que eres igualito a alguien? A mi me ha pasado pocas veces, quizás un par de veces y la sensación es extraña, pues de solo pensar que hay alguien por ahi muy parecido a ti... Bueno, pero ¿qué pasaría si por un momento dejaríamos de ser nosotros mismos? Para ser alguien más, para ser Otro...
Tal como sucede en la película de Ariel Rotter, donde Julio Chávez es un tipo bonaerense pasado de los cuarenta que se va a un pueblo de provincia y juega a ser distintas personas. En la película vemos al personaje que va enlazando encuentros furtivos e identidades creadas casi sin quererlo, así nomás. Hermoso juego que se traduce en una hermosa película.
Varias veces he salido en viajes cortos por ciudades del interior del país y he salido por ahi en busca de armar alguna amistad, auparme a alguna fiesta, compartir un momento con alguien, con la sensación de no cargar con pasado alguno, con la posibilidad de ser quien quisiera, de ser un personaje distinto a mi mismo, o una versión mejorada de mi. Infelizmente nunca ha pasado, sin embargo en estos meses algo esta pasando que me ha hecho reinventarme de cierto modo, cambiar y ser otro, pero el mismo también. Es un tiempo de transición, y la película de Rotter me ha dado ciertas ideas y me ha transmitido sensaciones que quiero guardar dentro.
Caminar sin importar a donde llegaré, mirar solo por mirar, aspirar el aire como si fuera la primera vez, dormir y despertar sin saber donde estoy. Sueño tras sueño.
<img src="http://farm3.static.flickr.com/2600/3877506050_21cdc5bbc6.jpg" width="500" height="375" alt="Aeropuerto Ezeiza" />
Comencé a viajar en serio a los 24 años, también fue la primera vez que pisé un avión. Desde entonces la experiencia me dejó un agradable sabor de boca, un gusto por volar, viajar, sentir nuevos aires...
He viajado muchas veces por mi país, he salido algunas veces al extranjero. El viaje más memorable fue uno que me llevó a Santiago de Chile, luego a Córdova (Argentina) y finalmente a Buenos Aires, quedé prendado de esa ciudad, de su aire decadente y moderno a la vez, de sus incontables calles y su historia retratada en cada esquina. Hace algunos meses leí el libro de Tomás Eloy Martínez, El cantor de Tango, ahi la ciudad se erige como un personaje mas, un espacio místico y mítico, muy buena la historia, muy recomendable.
He remendado recuerdos para volver al inicio, al lugar de despegue de un viaje (que es una aventura en ciernes), pienso que los aeropuertos son lugares de tránsito, pero también destinos en si mismos, llevo en la memoria más de 15 aeropuertos y en todos he sentido fuerte la exitación previa al viaje. No olvido la vez en que pasé mas de 15 horas en un aeropuerto esperando una conexión, o la vez en que perdí un vuelo en el pequeño aeropuerto de Tarapoto. Caminar, comprar, comer, observar, todo es medio mágico en un aeropuerto, no entiendo a los que detestan los aeropuertos, espero no convertirme a la larga en uno de ellos.
Y claro, recuerdo bien el lindo aeropuerto de Ezeiza (en la foto) al norte del gran Buenos Aires, cuando lo conocí fue parte de una larga despedida de la Argentina que llegué a amar, pero me dije: es solo un hastaluego y cumplí. Ahí estaré en dos semanas, descendiendo de un avión de Aerolíneas Argentinas, tomaré luego un taxi para volver a recorrer las calles de Buenos Aires. Para descender por Corrientes y ver el Obelisco. A pocas cuadras está el Hotel Regente, en Suipacha, ahi dejaré descansar mis trajinados huesos. Hasta entonces.
<img src="http://farm3.static.flickr.com/2605/3696359494_e416a59c1a.jpg" width="500" height="375" alt="Clinica de San Borja" />
Desde que Joca nació tuvo siempre problemas de salud que nos obligaban a visitar clínicas y hospitales a cada nada, sobre todo debido al asma y otras complicaciones respiratorias. Cuando creció se fue poniendo fuerte y felizmente las visitas a las clínicas se espaciaron. Hoy Joca esta nuevamente con una crisis de asma y alguna afección respiratoria y por ello estamos Mary y yo en la clínica de especialidades medicas de San Borja.
A pesar de lo que significa visitar estos sitios, a mi no me disgustaba del todo el ambiente blanco e inocuo de las clínicas (los hospitales si son feos y enfermantes) y para suerte nuestra siempre salimos aliviados, con el tiempo Joca se va poniendo más fuerte, eso es una suerte.
Seguramente otros males nos convocarán en el futuro, pero esos males se curan de alguna manera, los otros, los de la acción estúpida del hombre sobre sus semejantes, la indiferencia, el odio, la eterna pobreza, no se curan, siempre están ahí y convivimos juntos por siglos. Jode mucho. Mmmmm creo que me fui del tema, sorry.
Mis dias y noches con Joca, caminado por Lince entre medias luces y niebla. Una foto con la Blackberry tomada casi al azar, un instante antes él reia pero cuando se encendió el flash él se apagó ¿por qué?. Te quiero mucho hijo.
<img src="http://farm4.static.flickr.com/3611/3681533612_9a7cc96bfe.jpg" width="500" height="375" alt="Joca en la niebla de Lince" />
Foto del 25 de mayo de 2009, 4 am.